Angelica Ancahuala
Una propuesta educativa con identidad y ancestralidad.
En un esfuerzo por enriquecer las experiencias educativas de los estudiantes de educación básica media y universitaria en Santiago, TREKANTU ha impulsado visitas guiadas a los Centros Ceremoniales Indígenas ubicados en la Región Metropolitana. Estas visitas tienen como objetivo promover el aprendizaje experiencial, fomentar el respeto por la diversidad cultural y contribuir a la preservación del patrimonio indígena.
Recientemente, un grupo de estudiantes de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), provenientes de las áreas de pedagogía y educación, realizó una visita a la Ruka Rangiñelwe, guiados por su Kimeltuchefe de Mapudungun, Lamien Angélica Ancahuala. Esta inmersión les permitió explorar un espacio cultural y ceremonial situado en el emblemático Parque O’Higgins, al lado de Fantasilandia y el Movistar Arena. Para muchos de ellos, fue una revelación descubrir este rincón oculto a plena vista, un lugar que, a pesar de su proximidad a puntos de referencia tan conocidos, había permanecido en gran medida desconocido.
La Ruka Rangiñelwe se ha consolidado como un centro de encuentro para diversas comunidades. Aunque depende de la Oficina de Pueblos Originarios de la Municipalidad de Santiago, siempre está abierta para una amplia gama de encuentros culturales, ceremoniales y gastronómicas.
Entre sus actividades destacan el taller de Palín, que se lleva a cabo los sábados, y el taller de Weheken-chen, un arte marcial Selk’nam, que se realiza los martes. Además, se ofrecen talleres sobre el uso de hierbas medicinales.
Durante esta enriquecedora experiencia formativa que ofrece la Ruka Rangiñelwe , los estudiantes se sumergieron en la rica cultura mapuche, explorando sus tradiciones, ceremonias, cosmovisión y gastronomía. Dentro de la ruka, alrededor de un cálido fogón, con su fuego y humo, que representa el corazón, tuvieron la oportunidad de disfrutar de sopaipillas con pebre, una auténtica delicia de la cocina mapuche. También exploraron una exhibición de hermosas joyas y telares, descubriendo la riqueza artesanal de esta ancestral cultura.
El momento culminante de la visita fue la presentación de Angélica Ancahuala. Con una larga trayectoria como educadora en distintas instituciones pedagógicas, desde pequeña, mostró un fervoroso deseo de conocer y aprender sobre su herencia cultural, una pasión que heredó de su abuela y que ha cultivado con amor y devoción a lo largo de los años. Su experiencia como narradora de relatos tradicionales la distingue, aportando un conocimiento valioso sobre la cultura mapuche y sus tradiciones. Su habilidad como narradora destaca por su capacidad para transmitir, con profunda emoción, las historias y tradiciones que conectan a una generación con otra con sus raíces ancestrales.
Los Epew son relatos ancestrales que, a través de entretenidas historias protagonizadas por animales, transmiten valores, enseñanzas y costumbres del pueblo mapuche. Durante la presentación, Angélica Ancahuala logró cautivar a su audiencia, a ratos entre risas, con una narración apasionada, en la que su voz y su talento se entrelazaron para dar vida a personajes como zorros, aves, ovejas y pumas.
Con máscaras hechas a mano por ella a partir de material reciclado, Angélica crea un mundo mágico donde estos animales conversaban animadamente con árboles y flores. Estas narraciones no solo ilustran la rica herencia cultural de la comunidad mapuche, sino que también subrayan su profunda conexión con el medio ambiente, reflejando así la importancia de la naturaleza en su vida cotidiana y espiritual.
Además de los Epew, Angélica también presenta los Piam, relatos basados en hechos reales que preservan eventos históricos, fenómenos naturales o climáticos. Tanto Epew como Piam son componentes vitales de la tradición oral mapuche, desempeñando un rol educativo fundamental. A través de estas narraciones, los niños han ido, generación tras generación aprendiendo sobre las buenas costumbres y el comportamiento, el amor a la naturaleza, el respeto por los mayores, y el conocimiento del entorno natural.
Al final de la jornada, el toque mágico de la música envolvió el ambiente, dando un cierre ceremonial a este encuentro tan especial. Todos los participantes tuvieron la oportunidad de tocar y experimentar con los instrumentos tradicionales. El sonido profundo y resonante del kultrun, fue el encargado de sellar esta enriquecedora jornada, despidiendo a todos con su vibrante eco.
Así, la visita a la Ruka Ranguiñelwe no solo proporcionó a los estudiantes una inmersión en la cultura mapuche, sino que también destacó el valor de la educación intercultural y el respeto por las tradiciones ancestrales. En un mundo cada vez más globalizado, iniciativas como esta juegan un papel crucial en la preservación y apreciación de la diversidad cultural.










