Willka Kuti: Machaq Mara

Un poema andino en las estrellas

En el corazón del Altiplano, donde el cielo se besa con la tierra y el viento susurra leyendas ancestrales, se celebra el Willka Kuti, el renacer del sol. No es solo una fiesta, es una filosofía de vida, una conexión profunda con la naturaleza y el cosmos.

Entre el 20 y el 24 de junio, cuando el sol se inclina hacia el sur y la noche se viste de estrellas, comienza el Machaq Mara, el año nuevo aymara. Es el momento del Willka Kuti, el regreso del astro rey, que trae consigo la promesa de un nuevo ciclo, la renovación de la vida.

Machaq mara 2017 arica

Un cielo que habla en aymara.

 

Desde tiempos inmemoriales, los ojos aymaras han leído los astros, descifrando sus mensajes en la danza cósmica del cielo nocturno. La Chakana, la Cruz del Sur, guía sus pasos, símbolo de unidad y equilibrio. En la constelación del Llamayu, la Oveja Celeste, ven la imagen de su ganado pastando en las praderas celestiales.

El solsticio de invierno marca el apogeo de la noche en el hemisferio sur, pero para los aymaras, este fenómeno no representa un motivo de tristeza, sino una oportunidad para agradecer al sol por los frutos recibidos durante el año y para pedirle su bendición para la siembra venidera.

Fuego que une la tierra y el cielo.


En las alturas del Altiplano, se encienden las fogatas sagradas. El humo sube al cielo, llevando las plegarias a las estrellas. Los aymaras se reúnen en torno al fuego, compartiendo historias, canciones y bailes, celebrando la vida.
Ofrendan a la Pachamama, la madre tierra, agradeciendo por sus frutos, pidiendo bendiciones para la siembra venidera. El aroma a chicha y coca llenan el aire y en la danza se unen el cielo y la tierra, la tradición y el presente.


Un canto a la vida que se renueva.


El Willka Kuti no es solo una fiesta, es un momento de profunda reflexión. Los aymaras evalúan sus acciones durante el año pasado, piden perdón por sus errores y se comprometen a ser mejores personas en el futuro.
También es un momento para fortalecer los lazos comunitarios. Las familias y amigos se reúnen para compartir historias, canciones y danzas, reafirmando su identidad cultural y su sentido de pertenencia a la comunidad aymara.

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A pesar de la llegada de los colonizadores españoles y la imposición del cristianismo, el Willka Kuti ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. Hoy en día, se celebra en diversas comunidades aymaras de Bolivia, Perú, Chile y Argentina, manteniendo viva la esencia de esta milenaria tradición.
Más allá de su carácter religioso, el Willka Kuti representa un valioso legado cultural que nos recuerda la profunda conexión que los aymaras tenían con la naturaleza y su cosmovisión. Es un llamado a la reflexión sobre la importancia de vivir en armonía con el planeta y a valorar la riqueza cultural de nuestros pueblos originarios.
En las estrellas del Willka Kuti, los aymaras encuentran sabiduría ancestral, una guía para vivir en armonía con la tierra y con el universo.

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